Explicación del título: el autor reflexiona sobre el concepto de imágenes conflictivas u ofensivas no tanto como fruto de transgresiones estilísticas o técnicas sino desde una perspectiva social, en el plano de las costumbres, de las tradiciones, de las doctrinas políticas, religiosas o de la moral dominante. Como el mismo autor indica, el título debería haber sido Examen de algunas sociopatologías de las imágenes figurativas.
En el libro se hace un recorrido a lo largo de la historia del uso que se hecho de las imágenes figurativas y de los conflictos que la interpretación de las mismas ha suscitado, con multitud de ejemplos e ilustraciones. Trata con mas detenimiento tres temas: la iconografía a lo largo del cristianismo, las imágenes vinculadas a la sexualidad a través de la historia y el uso de las imágenes y la propaganda por parte de los regímenes totalitarios del S. XX.
Todo el libro es delicioso y sugerente. Para la finalidad de esta asignatura destaco las ideas que sobre la naturaleza de la imagen figurativa señala en el primer capítulo:
Las imágenes figurativas son producto social de una negociación entre lo perceptivo y cultural, lo biológico y lo simbólico, lo óptico y lo convencional. Sus estridencias sociales pueden derivar de ambos polos: por presentar aberraciones perceptivas inusuales o por constituir transgresiones culturales que vulneran los códigos figurativos consolidados por la tradición (de este segundo tipo es del que se ocupa principalmente, como dije anteriormente).
En la formación de las imágenes se hallan numerosos elementos convencionales o culturales (recordemos la dificultad que tenemos para descifrar imágenes de culturas remotas).
La imagen figurativa es un instrumento de comunicación social que transmite significados a través del canal visual y que constituye una convención basada en una combinación de códigos ópticos y códigos culturales. Tales convenciones pueden ser calificadas como convenciones motivadas (o convenciones no enteramente arbitrarias).
Los debates semióticos sobre la naturaleza de la imagen figurativa han pivotado en torno a su complejidad estructural como amalgama de signos solidarios entre sí. A. Moles habla de supersigno y U. Eco de constelación sígnica. El Grupo Mu ha distinguido en ella lo icónico (que corresponde al campo de la semántica) y lo plástico (que corresponde al mundo de la estética).
Toda imagen constituye un comentario (a veces implícito, a veces muy explícito) sobre lo representado en ella, entendiendo comentario tanto el punto de vista por el emplazamiento óptico de quien la ha creado como punto de vista psicológico o moral sobre lo que se muestra en ella.
En la mayor parte de las imágenes se superponen diferentes estratos de sentido (denotativo/connotativo, realista/simbólico, consciente/inconsciente, significado individual/significado histórico social para la colectividad). Por esta disponibilidad polisémica, es posible que diversos contempladores extraigan significados distintos.
Las imágenes, al margen de sus eventuales valores estéticos, proponen una visión del mundo. De tal relativismo deriva su potencial ofensivo o conflictivo (los protestantes repudiaron la imaginería católica, el nazismo y el stalinismo rechazaron los experimentos de las vanguardias plásticas) que es lo que el autor repasa en su libro.
La idea que fundamenta este libro es que las imágenes no son neutrales, todas tienen un componente cultural. Enlaza esto con lo leído en textos anteriores sobre que las imágenes, a pesar de los avances actuales de la fotografía o la televisión, no son una reproducción de la realidad